Los empresarios también sufren de la economía informal

Los empresarios también sufren de la economía informal

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Muchos empresarios latinoamericanos sufren la competencia de empresas informales. No pagan impuestos ni contribuciones a la seguridad social y también ignoran la legislación laboral, lo que significa que pueden trabajar mucho más barato. DECP reúne a representantes de organizaciones empresariales sudamericanas y de la OCDE a finales de este año para encontrar soluciones.

Peter Boorsma, DECP Country Manager Bolivia, Peru y Colombia

5 de agosto de 2019 - Aunque muchos países sudamericanos están modernizándose rápidamente, en la mayoría de los países más de la mitad de la economía sigue siendo "informal". Esto significa que las actividades o parte de ellas no estan registradas por las autoridades. En parte, se trata de agricultores autosuficientes, vendedores ambulantes, limpiabotas y sirvientas. Pero también hay compañías completas (fábricas de textil, imprentas, compañías de construcción) que operan bajo el radar.

Autónomos y empleo informal

Cuando buscas en Google por "economía informal", el buscador te da muchos resultados que conciernen a los trabajadores autónomos como agricultores y vendedores ambulantes, que generalmente no tienen derecho a prestaciones de la seguridad social. Un drama social que hay que poner en la agenda con toda razón. También el caso de los empleados que son contratados "informalmente" y que no están protegidos por la legislación laboral hay que poner en la agenda.

Pero desde la perspectiva de los empresarios, la economía informal es principalmente una competencia desleal. Las compañías formales deben pagar impuestos, pagar contribuciones, cumplir con las condiciones de trabajo y las normas ambientales y, cuando corresponda, pagar las indemnizaciones por despido. Para las empresas informales, todo esto son opciones. Como consecuencia, para las últimas los costes de hacer negocios son bastante más bajos.

Estrecha base para impuestos

Otro problema es que los países latinoamericanos dependen en gran medida de los impuestos sobre empresas para sus ingresos. Pero, debido a que una gran parte de las compañías se esconde de las autoridades, la base para el impuesto es estrecha. En otras palabras, las compañías formales pagan mucho más impuestos que lo necesario. Eso en sí mismo aumenta el incentivo para salir del circuito formal y continuar de manera informal.

Finalmente, un gran sector informal también es malo para el país en su conjunto porque las empresas informales, por definición, tienen una productividad baja. No invierten en los empleados, porque ese es precisamente el modelo. No pueden invertir en máquinas porque los bancos no otorgan créditos a empresas que formalmente no existen.

Dos millones de camisetas de futbol

Que no se trata de casos aislados quedó claro en junio de 2018 en Perú, cuando de forma totalmente inesperada, Perú se clasificó para el campeonato mundial de fútbol en Rusia. En dos semanas, las fábricas textiles informales del barrio de Gamarra en Lima (Perú) lograron producir y comercializar dos millones de camisetas de la selección nacional.

En noviembre, organizaciones empresariales de Colombia, Bolivia, Ecuador y Perú se reúnen en Lima a iniciativa del Programa de Cooperación de Empleadores Holandeses (DECP) para discutir la economía informal. Con la aportación de investigadores de la OCDE también se discutirá posibles soluciones.